El trabajo energético para la sanación se ha extendido a un ritmo acelerado durante los últimos cuarenta años. Técnicas energéticas que fueron enseñadas durante largos periodos de entrenamiento y, principalmente en secreto, se han hecho pública en libros, talleres de fin de semana y por medios electrónicos. Gran parte de esta información se transmite, sin concienciar a los practicantes de la gran responsabilidad y riesgos que asumen al adentrarse sin preparación en el trabajo energético.
Hoy día en la profesión médica es común encontrar profesionales de buen corazón que están cansados, agotados, estresados al límite, deprimidos, y luchando a nivel físico, emocional, mental y espiritual con una carga pesada de energías negativas sin procesar, acumuladas debido a la falta de conocimientos suficientes acerca de lo que implica el trabajo de sanar.

  • El propósito de este nivel es doble:
    1- Concienciar a los profesionales de la salud de los riesgos que implica el intercambio energético que se da en la sanación.
    2- Aprender técnicas energéticas de mantenimiento que reducen las posibilidades de interferencias psíquicas a nivel personal y en el espacio donde se hace el trabajo energético.

El desarrollar este nivel permite crear una estructura en que el contacto con muchas personas se realice de una manera beneficiosa para todos los participantes. Una serie de simples pasos permite establecer un ambiente en que no sólo se lleva a cabo un trabajo, sino que también se integra como parte de nuestro programa de auto desarrollo.

El I Ching es un antiquísimo libro de instrucciones de cómo vivir y desarrollar nuestro potencial al máximo. Las enseñanzas del I Ching son transmitidas a través de ocho principios básicos que se conocen como “Los Ocho Trigramas”.
Los Ocho Trigramas del I Ching son los ocho principios fundamentales para llevar a cabo el programa entero de auto desarrollo. Suministran una estructura simple y poderosa de cómo utilizar el poder de la intención de la manera más eficaz posible.
El integrar en nuestra manera de pensar y organizar nuestras prioridades basado en los ocho principios del I Ching genera un fuerte sentimiento de propósito y claridad. El aprender a vivir mejor no se logra improvisando o haciendo decisiones a ciegas, se logra operando desde estructuras mentales fiables puestas a prueba por milenios de experiencia y sabiduría.

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