El trabajo energético para la sanación se ha extendido a un ritmo acelerado durante los últimos cuarenta años. Técnicas energéticas que fueron enseñadas durante largos periodos de entrenamiento y, principalmente en secreto, se han hecho pública en libros, talleres de fin de semana y por medios electrónicos. Gran parte de esta información se transmite, sin concienciar a los practicantes de la gran responsabilidad y riesgos que asumen al adentrarse sin preparación en el trabajo energético.
Hoy día en la profesión médica es común encontrar profesionales de buen corazón que están cansados, agotados, estresados al límite, deprimidos, y luchando a nivel físico, emocional, mental y espiritual con una carga pesada de energías negativas sin procesar, acumuladas debido a la falta de conocimientos suficientes acerca de lo que implica el trabajo de sanar.

  • El propósito de este nivel es doble:
    1- Concienciar a los profesionales de la salud de los riesgos que implica el intercambio energético que se da en la sanación.
    2- Aprender técnicas energéticas de mantenimiento que reducen las posibilidades de interferencias psíquicas a nivel personal y en el espacio donde se hace el trabajo energético.

El desarrollar este nivel permite crear una estructura en que el contacto con muchas personas se realice de una manera beneficiosa para todos los participantes. Una serie de simples pasos permite establecer un ambiente en que no sólo se lleva a cabo un trabajo, sino que también se integra como parte de nuestro programa de auto desarrollo.

Uno de los problemas más comunes que afectan al trabajo energético es la falta de integridad energética debida a una confusa definición de los límites personales. Esta confusión de los límites permite que uno se vea fácilmente afectado por energías negativas, que tenga una sensibilidad extrema a otras personas y lugares, que halle dificultades a la hora de proteger su entorno personal, que quede abrumado bajo el peso de gente con fuerte personalidad, que se vea envuelto en situaciones con las que no está de acuerdo o que sea fácilmente influenciado o poseído por entidades. Todos estos factores son síntomas de que el sistema energético y, sobre todo, los puntos energéticos de la Órbita Microcósmica están frágiles o bloqueados. A consecuencia de ello, al organismo le es muy difícil mantener su integridad energética.

Las emociones reprimidas y soterradas pueden producir la sensación de que somos víctimas de las circunstancias y de que “no tenemos suerte”. A nivel estructural, puede ocurrir que la persona no disponga de una correcta conexión con las energías del cielo y de la tierra y que éstas, de rebote, estén muy por debajo de su potencial vibratorio.
Lo fundamental para poder resolver este problema es conectar con la tierra sobre la base de una práctica cotidiana. Cerrar vínculos negativos generados por promesas, acuerdos y permisos que nos hacen vulnerables. Hay que trabajar con el sistema de meridianos todavía más intensamente, por medio de la Órbita Microcósmica. Empezar por eliminar la carga emocional y favorecer un mejor flujo energético, por medio de los Seis Sonidos Curativos y el Armonizar los Cinco Elementos 1, y expandir la personalidad, pasando de una focalización exclusiva en uno mismo a un sincero proceso de ayuda a los demás.

En este importante nivel se aprende a cómo generar integridad energética, cómo reconocer que hay interferencias que están tomando lugar, qué hacer en situaciones de interferencias por espíritus y cómo guiar a la luz de la dimensión del astral superior a estas entidades estancadas en la dimensión del astral inferior. Éste es un área imprescindible a saber cómo trabajar por la gran cantidad de problemas de salud y sociales que se originan por interferencias energéticas.

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