“La primera señal demostrable de que el cuerpo yin, el cuerpo energético, está operando independientemente del ego es que la persona empieza a aparecer en sueños de otros.”

A mediados de agosto me encontraba en Barcelona frente a Juan compartiendo un suculento menú en el restaurante de costumbre y hablando de todo un poco, cuando salió un tema que años atrás me había atraído sobremanera. No recuerdo cómo fue, pero Juan me contó varios casos en los que se mostraba la capacidad de ciertas personas, de las más diversas tradiciones, de aparecerse en los sueños de personas que incluso ni conocen y de ayudarles o curarles con algún breve consejo o con su mera presencia. Al parecer su doble energético podía ayudar a los demás mientras su cuerpo físico podía estar o durmiendo o haciendo cualquier otra cosa.

Entre bocado y bocado, pensé en mis años en la universidad. Por aquel entonces el tema del doble me había atraído como idea literaria y como fenómeno psicológico, porque siempre me había fascinado el hecho de que alguien pudiese, por ejemplo, estar en varios lugares a la vez, como podemos leer en las vidas de algunos santos y yoguis, o que llegase a verse a sí mismo paseando por la calle, como le ocurrió al gran Goethe, pocos días antes de morir.

Parte de mi interés se debía a mi atracción por el mundo de las experiencias fuera del cuerpo y los viajes astrales; me parecía fascinante la idea de poder trascender plano físico y explorar la infinidad del universo, y después de buscar bibliografía y encontrar algún que otro curso, llegué a conocer a varias personas que podían lograrlo de manera casi espontánea, e incluso a un chico que solía «pasear» por el astral con su perro. Supuse que no sería tan difícil, después de todo. Tenía que conseguirlo. Con una ilusionada persistencia y bastante esfuerzo llegué a tener alguna que otra experiencia, sin demasiado éxito, por cierto. Sí, logré verme durmiendo en la habitación, pero debido a la misma euforia de haberlo conseguido y de hacerme la idea de que allí estaba sólo mi cuerpo, no yo mismo, me hizo volver de golpe.

También había oído hablar de la posibilidad de curar a otra persona a distancia, y llegué a probarlo (no sé si sirvió de algo, espero que sí) pero no tenía claro si se debía a un «envío» de energía con un propósito determinado o era realmente el cuerpo sutil el que viajaba hasta el enfermo para asistirlo de alguna manera. En cualquier caso, con la intención parecía no bastar, pues después de todos aquellos intentos me sentía más bien agotado y acababa resistiéndome a probarlo de nuevo, por muy buenas intenciones que tuviese. O no hacía lo correcto o algo no acababa de encajar. Y otra cosa que no entendía era cómo el cuerpo sutil de ciertas personas podía actuar de manera independiente a ellos mismos.

Con todo aquello arremolinándose en mi cabeza y el descarado interés que me provocan estas cosas, acepté de inmediato la idea de dedicar la próxima charla al ese tema. Apuré el cuenco de macedonia que me habían servido como postre y, después de sentirme invitado por enésima vez, nos dirigimos a nuestro tranquilo «rincón de charla» en plena ciudad condal para grabar lo que sigue.

Tanto en el esoterismo occidental como en las diversas enseñanzas orientales se nos dice que el ser humano está compuesto por diversas «densidades energéticas» la última manifestación de las cuales es la dimensión física, pero creo es fácil confundirse cuando hablamos a la vez de alma, espíritu, cuerpo astral, sutil, emocional, etc. ¿Podrías aclarar un poco el tema?

Todo lo físico comenzó a nivel sutil. El ser humano, las plantas y los animales tienen un cuerpo energético (donde están los meridianos de acupuntura, por ejemplo), un cuerpo sutil o cuerpo astral. En el Tao se le llama «cuerpo yin», a diferencia del físico, que se llama «cuerpo yang». El cuerpo físico tiene muy próximo, alrededor de la piel, el cuerpo etérico, lo que da forma al físico. Después estaría el cuerpo emocional, que es muy fluido y cambia de un momento a otro y es muy vulnerable si la persona no tiene entrenamiento mental. Existen más niveles, pero los que más nos interesan son éstos.

O sea, que tenemos cuerpo físico, etérico, emocional y mental como mínimo… De acuerdo. Entonces, ¿qué es lo que ocurre cuando dormimos? ¿Qué cuerpo se pone en funcionamiento?

En las prácticas del sueño, cuando uno se queda dormido, lo que sucede es que la conciencia, la mente consciente, se desenfoca; está conectada con el cuerpo físico durante el día, despierto, y se conecta con el cuerpo yin o energético. Y cuando la persona tiene sueños lo que tiene son experiencias que están teniendo lugar a través de ese cuerpo yin o energético.

Y ¿qué papel juega la intención en todas estas cosas? Es decir, si yo pongo mi intención, pongamos, en salir del cuerpo o en curar a alguien, ¿qué falta para que la experiencia no sea tan «limitada» y en ocasiones agotadora? ¿Tiene algo que ver con la frontera del ego?

Si la persona llega a cierto punto en que comienza a hacer algo que crea beneficio para otros, un sanador, un médico, gente de buen corazón, no por negocio o que hagan su oficio, lo que sucede es que llega a un punto en que esa persona de buen corazón no es capaz de abarcar a sanar a todas las personas que entra en su círculo de su vida (amistades, conocidos y recomendaciones de conocidos), pero todavía sigue ese deseo, la intención de sanar y de hacer algo beneficioso. Esa intención, que es independiente del ego, no la controla, parece que están conectadas, que son lo mismo, pero no es así, porque el ego es una función independiente que tiene una vibración que se termina cuando se entra en las ondas cerebrales theta, ya que en la fase delta se apagó el ego; no sobrevive porque tiene una franja de vibración muy limitada. Por ejemplo, cuando una madre se queda dormida y decide dar de mamar a su bebé, cuando éste llora, a la hora que sea, cuando se queda dormida llega un punto en que se desconecta el ego, entra en delta y no hay ego, pero la intención está intacta, porque cuando el bebé llora a las 3 de la mañana, ahí está mamá, y ahí está la intención, como una orden de sueño, de despertarse cuando el bebé llore. Es una demostración, entre muchas, de que el ego y la intención son dos funciones separadas.

Entonces, ¿qué ocurre con esas personas que se aparecen en sueños?

Lo que sucede con el individuo que tiene buen intención, buen deseo de ayudar a otros, crear beneficio, sanamientos, es que esa intención está activa veinticuatro horas, independientemente de que esté dormido o despierto, y puede suceder que ese tipo de persona comience a aparecer en los sueños de la gente de su círculo de influencia (familiares, conocidos) haciendo actos beneficiosos, o u consejo, o un masaje o un toque, o si es de un nivel de conciencia muy elevado, con su mera presencia la persona que lo ve ya se siente bien.

Y eso aunque el individuo no esté consciente, aunque no sepa lo que está ocurriendo…

No, porque consciente quiere decir que el ego lo está haciendo intencionalmente. No, es algo independiente al ego.

Pero supongo que también puede llegar a hacerse conscientemente.

Se podría hacer, pero sería muy limitado porque el ego, que es la fuerza que está empujando por atrás para hacer esto, tiene su propia agenda privada, egoísta, para manipular, impresionar… y esa vibración no sobrevive estos cambios cuando uno se queda dormido.

Digamos, pues, que funciona a otro ritmo, a otro nivel.

Así es, funciona al nivel de pura intención, intención sin agenda personal, privada. La energía del corazón, no de niveles más bajos, se manifiesta en los sueños haciendo algo beneficioso para otros. Esto se manifiesta cuando tus familiares y/o conocidos se comentan que apareciste en sus sueños y les ayudaste a sentirte mejor, o le aliviaste de un dolor o le diste un consejo muy beneficioso o se sintieron bien nada más verte y se levantaron llenos de energía.

¿Cómo podemos saber que nuestro doble está trabajando por su cuenta?

La primera señal demostrable de que el cuerpo yin, el cuerpo energético, está operando independientemente del ego es que la persona empieza a aparecer en sueños de otros. Ahora bien, cuando alguien viene y te dice que te apareciste en sus sueños y le ayudaste a sanarse tal cosa, si la persona es realmente honesta, sabe que intencionalmente no puso en marcha esa acción. Eso quiere decir que ahora el círculo de acción abarca dos niveles: cuando estás despierto, beneficias uno a uno, a los que puedes, y cuando estás dormido beneficias a los que están dormidos, que pueden ser varios en una noche. Es decir, el círculo de acción altruista de ese individuo se está expandiendo.

Me imagino que esa expansión a la que te refieres puede incrementarse si el tipo en cuestión sigue alguna práctica energética…

Si ese individuo continúa con ese buen corazón y tal vez si también tiene alguna práctica que le proporcione más vitalidad y poderío, es posible de que entonces ese doble que está beneficiando en los sueños, empiece a extenderse más allá de las personas conocidas. Por ejemplo, si se estrella un avión en no sé qué país o hay un terremoto, la persona puede captar la noticia por los medios de comunicación o a nivel sutil, en sueños. Esa persona estará echando una mano.

¿Cómo sabe uno que está pasando esto?

Puede que ese individuo al escuchar o ver esa noticia siente un vínculo con ello, siente como si hubiese estado allí o hay algo muy íntimo que comparte con el lugar en concreto, algo emocional. Ahora el campo de acción abarca no sólo a conocidos, sino también a desconocidos.

Supongo que, como estamos trabajando más allá del ego, el fenómeno no tendrá límites de ninguna clase. Es decir, que podemos estar actuando a la vez en infinidad de lugares, ¿no? ¿Qué ocurre con la energía necesaria para llevar a cabo todo eso? ¿De dónde procede?

Cuando se llega a ese nivel esto se puede hacer simultáneamente en muchos sitios. El individuo, al llevar esto a cabo, no está utilizando energía personal, sino que trabaja la Naturaleza, como dice el I Ching. Es decir, que la persona opera desde el corazón, que es el punto de equilibrio entre el nivel inferior, egoísta, y el superior, de unión, más allá del yo. La persona en ese nivel no está realmente utilizando energía ni vitalidad personal, sino que está canalizando energía yin y yang de tierra y cielo y la distribuye.

Sería como un catalizador de energías…

Exactamente, no hay un agotamiento personal, no hay una agenda privada. Si lo hiciera conscientemente, entonces sí, porque lo hago mediante el yo. Además, este tipo de acción del doble aporta justamente lo que hace falta en cada caso.

¿Existen diferentes grados de actuación? ¿Es posible que ese doble evolucione de alguna manera?

Puedes encontrar muchos niveles: hay testimonios de personas que asisten a un parto o sacan de peligro a alguien diciéndole que no siga por ahí. Y es una acción de acuerdo a lo necesario del momento. Por otra parte, si el doble no se interfiere, si no hay cambio de manera de actuar, es posible que gradualmente del nivel sutil comience a manifestarse a nivel semi-denso.

¿Semi-denso? Entonces podría verse por la calle, por ejemplo, ¿verdad? ¿Qué ocurre cuando alguien se encuentra el doble de alguien, o aún mejor, cuando uno se encuentra el suyo propio?

Lo que yo he notado en mi experiencia es que el contacto con el doble, cuando se aparece así en forma semi-física, el que lo está percibiendo, el que va a percibir algún beneficio de esto, no está en el mismo tipo de tiempo, e incluso de espacio se podría decir, que el ordinario. Normalmente se piensa que el tiempo es todo igual, homogéneo, pero la física ya demuestra que no es así. Es una cosa de fracciones de segundo donde el espacio es diferente. La percepción o el contacto con esa función del doble es una energía que está en una dimensión particular que está fuera del tiempo, y el que la contacta, que está en tiempo y espacio, por un momento queda fuera. Esto se experimenta como algo normal no milagroso, y en cuanto la experiencia se acaba hay un despertar, uno pestañea y vuelve en sí y se da cuenta de que ha sido algo paradójico y extraño o hay algo que no encaja, que no tiene lógica, y es cuando uno empieza a recuperar el tiempo ordinario, pero el doble ya no está.

¿Y ese doble se comunica de alguna manera? ¿Puede hablar o hacer algún gesto?

Los estudiosos del tema afirman que el doble no es capaz de hablar ni de actuar, sólo está presente. Con su sola presencia ya provoca un cambio en la persona que lo percibe, porque le pone en su tiempo y en su intención.

Es curioso que ese cambio del espacio-tiempo nos ayude en el proceso de curación. Parece como si se nos diese la oportunidad, por unos instantes, y aunque no seamos conscientes de qué nos está pasando, como explicas, de entrar en un estado ideal, eterno, en el que todo es posible… No sé si me explico.

Eso es. El proceso de sanamiento, que actualmente conocemos tan poco, posiblemente tiene lugar cuando el sanador saca al enfermo de ese tiempo y de ese espacio y lo lleva al tiempo y al espacio en el cual la salud era perfecta, el Estado Original según el Tao, mediante la técnica que sea. El sanamiento realmente es una memoria, recordar ese estado original. En el caso del doble es mucho más evidente ese cambio de tiempo.

Me pregunto si la existencia del doble, independiente de la nuestra propia, tendrá límites…

Ese proceso no se detiene. Es posible que el doble de ese individuo que lo está manifestando adquiera más cohesividad todavía. Mientras más cosas se van utilizando a nivel físico y ese cuerpo doble más implicado está en hacer cosas a nivel físico, entonces habrá más materialización, entrará más fácilmente en la dimensión física. En un próximo nivel puede funcionar prácticamente como una copia de la persona. De hecho, según los estudios que se han llevado a cabo, en ese nivel el doble ya es capaz de actuar y hablar. Cuanto más se retira uno de la dimensión física, tiempo y espacio van desapareciendo. Ese doble puede convertirse en un cuerpo inmortal, porque está fuera del tiempo. Hay evidencias de monjes y yoguis que se manifiestan durante siglos, en momentos claves.

En estos casos, ¿lo que se aparece sigue siendo la persona?

Sigue la forma de esa persona pero sólo con la intención que hizo originalmente. También se aparecen grandes maestros para trasmitir algo.

Lo que me sigo preguntando es que si la persona ha muerto, ha dejado el plano físico, si el ser ése sigue, ¿el doble forma parte del mismo ser?

Si ese doble tiene una cierta consistencia e independencia, opera por su cuenta. Es una emanación del mismo ser. Recuerda las pinturas en las que se ve a un Buda grande y a cientos pequeños; son ejemplos de lo que estamos hablando.

Semejante idea en nuestra sociedad es algo poco menos que inaceptable… Los pocos estudios que existen en Occidente sobre el doble y el otro se han hecho desde la estética, visto como un artificio literario o cinematográfico, o desde la psicología, considerándolo como una patología similar a la esquizofrenia… Es un caso más, entre mil, de seguir negando la evidencia…

Ya sabes que en Occidente siempre ha primado la mente racional. El racionalismo es una imposición que el ser humano ha hecho a la conciencia. La conciencia es como un espacio infinito al que uno le mente una cerca con un candado. La mente racional sólo abarca lo que percibe los sentidos, y a veces ni siquiera todo lo que perciben. Eso en el Tao se le llama el Conocimiento Adquirido, lo que los sentidos recogen, como una colección regada y desordenada de cosas que uno ha recogido por todas partes. Son informaciones obsoletas hace años pero están ahí todavía, mezcladas con las nuevas. Los antiguos taoístas se dieron cuenta de que el conocimiento adquirido es limitado, no es definitivo, sino temporal. Descubrieron buscaron un conocimiento original, la conciencia universal, que está ubicada en el punto del corazón, la llama del guía interno, el UPAGURU.

Cuando uno empieza a saber de historias de dobles y cosas así uno lo contrasta con el conocimiento adquirido, y afirma que no puede ser por una infinidad de razones. La mente racional, con la fragmentación que la caracteriza, si no ha tenido precedentes de algo parecido, no lo considera real, y acaba con el tema rehusando investigarlo o estudiarlo. Si se decide a investigar imparcialmente se encuentran una infinidad de casos sobre el tema. Dependiendo de cómo trabaje el individuo su conciencia podrá considerar como posible o no la existencia del doble.

Hay muchos diferentes escalones dispuestos de manera arbitraria sobre lo que es real y lo que no. Los sueños desconectan al individuo de la mente racional, y somos capaces de todo y a nadie le sorprende. El soñar ocupa un lugar muy importante y necesario para la conciencia, que es impulsarla hacia arriba, lejos de la constricción de la mente racional.

La realidad del doble está documentada a través de la historia de la humanidad. No es una fantasía, sino una posibilidad que tiene diferentes grados de expresión, desde apariciones en sueños hasta el nivel físico.

Teniendo eso en cuenta, podríamos plantearnos si cuando estamos en la calle y vemos a alguien pasar, podemos estar seguros de que estamos mirando al original o a una copia, o a la copia número quinientos, quién sabe.

Es posible que en esta dimensión física haya muchos dobles operando, haciendo milagros, dando consejos o simplemente rompiendo el marco de continuidad de espacio-tiempo de un individuo.

Lo que está claro es que están entre nosotros. Bienvenidos sean.

Entrevista a Juan Li por Pere Muñoz Avellaneda
 

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