Nuestro esqueleto es la parte más sólida de nuestro cuerpo físico. Como todo sólido, nuestros huesos tienen una estructura cristalina que absorbe y transmite las energías del cielo y la tierra. En su funcionamiento los huesos son el equivalente físico del canal central de la conciencia individual y por lo tanto son una parte indispensable para el desarrollo del potencial mental y espiritual.

La médula ósea como todo sólido, es parte de la energía terrestre. Nuestra decisión consciente de estar aquí en el plano de los cambios es esencial para la salud de los huesos. Cualquier rechazo a estar en la tierra que ha tomado lugar, aunque sea por un instante, afecta la salud de los huesos y nuestro nivel de vitalidad.

En este nivel se investigan a fondo las causas raíces que deterioran los huesos y la historia familiar que forma parte de esas causas. El deterioro de los huesos no es una causa aislada, sino el síntoma de decisiones que han tomado lugar a lo largo de la historia de la familia. Decisiones de suicidio, abortos, abandono de niños y adicciones destructivas. Cada individuo que nace en una familia tiene el poder de sanar las causas raíces que afectan la salud de la familia entera.

 Nuestro nivel de vitalidad y la chispa de nuestras vidas dependen en gran medida de la salud de nuestra médula ósea y la manera en que nos relacionamos con la energía terrestre que es la familia.

Gracias a estas prácticas es posible regenerar la medula ósea y recuperar un alta grado de vitalidad y deseos de vivir

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