La energía sexual es la energía más concentrada que el cuerpo es capaz de  producir. La energía sexual tiene dos direcciones: Descendente para crear otro ser humano, o ascendente para desarrollar el potencial de los “Tres Tesoros”.

La energía sexual es la Esencia (Jing) que cuando se aprende a darle una dirección ascendente se transforma en Pura Vitalidad (Qi) y seguidamente en Potencial Espiritual (Shen).

A nivel ordinario, el refinar la energía sexual genera buena salud, alta vitalidad y una personalidad dinámica. A nivel extraordinario suministra el combustible para realizar nuestra verdadera esencia.

El reciclaje de la energía sexual exige una práctica regular y mantenida que transforme las emociones negativas (prácticas del tronco), de lo contrario se convierte en un arma de doble filo en manos de un practicante inexperto.

Si el Nivel  Introductorio  ha generado un buen flujo en el sistema de meridianos y en los órganos, las prácticas sexuales reforzarán ese flujo con energías concentradas de más calidad y el organismo se reestructurará alcanzando un mayor nivel de vitalidad  y salud. Sin embargo, todo este fortalecimiento está supeditado a la motivación altruista de la segunda caldera, de lo contrario, si el ego ocupa el centro de la personalidad, se abre la posibilidad de manipular sexualmente a los demás y las consecuencias kármicas que conlleva.

Uno de los resultados del correcto reciclaje de la energía sexual es una personalidad más centrada, segura de sí mismo y capaz de relaciones armoniosas basadas en la confianza y el respeto.

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